To AniCe*
Lo más seguro es acomodarse en la cabeza laidea de que pasará, salir de casa con rumbo fijo y apostarse en la esquina a esperar, siempre pensando en que el orden-social-mundial-universal nos pondrá motor y asiento prestos a cambio de unas monedas. Lamentablemente, hoy día el orden-social-mundial-universal se rige por la incertidumbre, y nosotros por la poca fe.
Veinte minutos después, con el pie tamborileando y la cabeza asomadaa cada instante, empezaremos a conjeturar si hubo un accidente, si han cambiado la ruta, si es la esquina correcta, si cualquier cosa, porque nos sentimos un poco estúpidos de estar ahí, esperando.
La lucidez pasará bien pronto y si alguna otra persona estuviera ahí mismo nos refugiaríamos uno y el otro -por el desconsuelo- en la pregunta ‘casual’: disculpe… ¿lleva aquí mucho tiempo?… No ha pasado el autobús… qué raro… ¿y si cambiaron la ruta?… tanto rato… y nada… ¿sí es éste el lugar?… sí… ya veo…
Otra vez, embargados de soledad, perdidos en nuestra idea de orden-social-mundial-universal, nos juntaremos en sociedad para decirnos que está bien, que la excepción confirma la regla, que ya pasará. Y nos consolaremos. Y tal vez desistamos y nos refugiemos derrotados, en otra ruta, en otra esquina y en otra espera, atrapados por siempre en la falsa creencia de que el autobús debe pasar.