like I wrote a whole fucking article and ctrl+S’ed it a thousand times as I always do. And didn’t get saved.
FUCK!
…and it was pretty! It never ends up the same when you rewrite!!!!
like I wrote a whole fucking article and ctrl+S’ed it a thousand times as I always do. And didn’t get saved.
FUCK!
…and it was pretty! It never ends up the same when you rewrite!!!!
like yesterday as I walked out of the subway found a Polaroid camera being sold on the floor while the fleemarketer packed his stuff to leave
or
like calling some great scientist with the slightiest hope of getting an appointment to interview him and then being invited to spend the weekend in his house
also
like graduating, after breathtaking preocupations and all kind of moral and philosophical troubling myself
and only thinking that I was kind bored some days ago…
banksy – mona lisa con lanzamisiles
.
No importa quién es. Mucho se ha especulado sobre su identidad, pero es un asunto que palidece de inmediato cuando aparece una de sus pintadas por la calle: Ratas vestidas como ejecutivos o en actitud de pintar la barda; policías succionados en un beso homosexual, o meando, o rayando la pared; soldados con redondas caras amarillas y sonrientes, o siendo cateados por una niña, o la misma niña regando una antena de televisión, o abrazando el aparato, o sorprendida mientras camina por una cámara de seguridad; la Monalisa apuntando con una bazooka, o Mickey Mouse y Ronald McDonald tomado de la mano a una niña vietnamita que corre desnuda, horrorizada y bañada en napalm.
.
Su obra empezó a aparecer en Bristol al mismo tiempo que las bocinas de esa misma ciudad británica se desbordaban de dub step y drum & base. Siguió con Londres, inundando con su firma los sitios favoritos de los turistas para tomarse fotos pintorescas y arruinarles el escenario. Se metió al Louvre, al MOMA de Nueva York, al British Museum y colocó piezas que bien podían pasar como parte de la colección, excepto porque el paisaje romántico estaba lleno de postes de luz y cámaras de seguridad, el retrato clásico tenía grafiti en el fondo y el retratado una lata de aerosol, y por esa pintura rupestre que muestra a un hombre primitivo empujando un carrito de sueprmercado.
.
En el muro de Palestina pintó a un niña elevandose sujetada de una nube de globos y una salita con sillones mullidos y una linda ventana hacia el otro lado. Según su libro Wall and piece, publicado por Random House, un anciano le dijo: “Haces que el muro se vea bonito. Pero nosotros no queremos que se vea bonito, odiamos ese muro. Vete a tu casa.”
.
Se ha criticado a Banksy últimamente por colaborar con MTV, Puma y Greenpeace, así como por vender su obra en galerías hasta por 3mil libras. Lo cierto es que el mismo sistema se ha visto seducido por su ácida crítica al capitalismo, la monárquía, el militarismo y la guerra; la represión, los medios de comunicación, la contaminación, la heredada cultura burguesa, la pérdida de la individualidad, la vigilancia gubernamental, y en general todos los puntos oscuros del orden social.
.
En su sitio web, Banksy resume su ideología en un pequeño manifiesto que no sobrepasa al epígrafe, una frase de Emo Philips: “Cuando era un niño, rezaba todas las noches pidiendo una bicicleta. Entonces me dí cuenta de que Dios no funciona de ese modo, así que robé una y recé cada noche pidiendo perdón”.
.
.
chécalo:
.
Otros maestros del esténcil:
Bleck LeRat
Dr. Hoffman
Obey (Shepard Fairey)
fuck
my time is almost completely booked until the end of july
haha I’m not living my life, I’m living my agenda
fuck
The kind of job I do allows me to know a lot of people. Allows, or makes me…
I thought I liked it, but lately I’ve realized I really don’t. Not so much. Although I do have good, close and very dear friends, I feel lonely sometimes. I spent most of my time in front of the screen, making contacts with people so I can reach other people, get interviews, get information, get more contacts… I don’t see my pals as often as I’d like to. They’re busy too.
It’s simply too many people. Today I wrote down in my book about eight numbers, maybe ten, maybe a dozen. I can’t even remember how many emails I sent nor how many phone calls I made.
I miss those easy scholar days when you had the whole afternoon to simply socialize. And most of the people also used the study hours to do the same. Life was simple then. Too simple. I used to get bored. I hated not being really learning, really doing anything. Now the only thing I really do is work. I guess that should be just fine. But I don’t feel it matters at all. My work should matter, I chose it because it’s supposed to impact thousands of readers: teenagers, undergrads, bureaucrats, whatever. Well, it doesn’t seem to happend. Impact anybody. And yet it’s too many people.
…sleepy writting. sorry it’s my best for this post.
will try better when awaker and awaker. (haha, got the joke?)
like nothing’s gonna ever move. Not even the finger that write this. They didn’t.
No es un nombre que se repita en simposios y conferencias, ni en concursos de magnas obras de pujante construcción. Lo suyo no son los monumentos, rascacielos ni los grandes complejos habitacionales. El ganador del premio Pritzker
de este año, Peter Zumthor, es el arquitecto local del ayuntamiento de Haldenstein, un pueblo de menos de mil habitantes en las montañas suizas, próximas a la frontera con Italia.
El Pritzker es el Nobel de la arquitectura. Y no por simple comparación: cuando en 1979 los dueños de la cadena de hoteles Hyatt, la familia Pritzker, dio los laureles al primer premiado –Philip Johnson–, lo hizo justamente para suplir esta falta en las categorías del máximo premio, tan importante en el negocio del hospedaje a gran escala. Luis Barragán es el único mexicano que ha logrado la presea, en 1980.
“En las manos hábiles de Zumthor los materiales, desde las láminas de cedro hasta el vidrio arenado, son utilizados en un modo que celebra sus propias cualidades”, según el fallo del jurado, compuesto por nueve reconocidos profesionales del ramo. Es casi una consecuencia lógica, pues fue aprendiz de ebanista durante su juventud en su natal Basilea, Suiza. Después se fue a Nueva York para formarse en su actual oficio. Y volvió para construir una serie de edificios que la crítica no titubea en calificar como poéticos.
Ha publicado dos libros: Pensar la arquitectura y Atmósferas: entornos arquitectónicos. En el primero, escribe: “Cuando me concentro en un sitio en específico o en un lugar para el cual voy a diseñar un edificio, cuando trato de
comprender sus profundidades, su forma, su historia y sus cualidades sensibles, imágenes de otros lugares empiezan a invadir este proceso de minuciosa observación: imágenes de lugares que conozco y que alguna vez me impresionaron,
imágenes de lugares ordinarios o especiales que cargo conmigo como visiones íntimas de ciertos estados de ánimo y cualidades.”
El museo Kolumba, en Colonia, Alemania, impresiona por su uso del material. En su base rescató los restos de una antigua catedral gótica, destruida en la Segunda Guerra Mundial, y el resto es un edificio de paredes altas, claras y horadadas en partes para llenar de luz las galerías. El paraje se condensa en la nueva construcción. Su estructura para proteger unas ruinas romanas en Chur, Suiza, es ejemplo de conciliación entre el pasado, nosotros y el paisaje de un país escarpado.
El mismo principio abunda en el hotel-balneario de aguas termales de Vals, de muros grises y amplias cámaras cuadradas, inundadas de agua cristalina, azulosa y tibia: 580 francos suizos por tres noches, unos 7 mil 500 pesos.
Otros de sus edificios responden a comunidades completamente diferentes, a propósitos más sobrios. Es ya un hito el proceso de construcción del interior de la Capilla del Hermano Klaus, en Mechernich, Alemania, terminada hace apenas dos años. Por 24 días el granjero que encargó la obra y sus vecinos vaciaron capas de 50 centímetros de concreto cada día en una estructura de troncos unidos entre sí. Luego incendiaron los troncos. El resultado es una
preciosa textura negra que en lo alto culmina con un umbral de sol.
La Capilla de san Benedicto, en Sumvitg, Suiza, es otra belleza de dimensiones íntimas. Cimentada en la inclinación de una colina y hecha completamente de madera, su figura es inusual: un óvalo que desemboca en una punta, como una hoja de laurel. El interior se constituye únicamente de una hilera de bancas sin respaldo, iluminadas por una franja constante de ventanas situadas en el límite de la pared con el techo. El altar al fondo sólo alberga un crucifijo. Las palabras del jurado, otra vez, resumen su aportación al arte de hilar espacios: “Ha reducido la arquitectura a su más desnuda, pero más suntuosa esencia; ha reafirmado el indispensable lugar de la arquitectura en un mundo frágil”.
If I ever get to writte a novel this will be the first one.
Three summers in a row
Of course I’ve thinking in the possibilities. I should trip to the south on winter. Or it could be only a long period of unconciousness.