HERNÁN DEL RIEGO
Fotografía de Francisco Quirarte
.
.
.
Confiesa que vive en cierta esquizofrenia: músico por herencia familiar del lado de su madre y actor por decisión, ha tratado de conjuntar sus talentos en escena. Esa duplicidad que a veces lo confunde ha sido también su salvación, pues su agenda está siempre llena. Tras cosechar elogios tapatíos por su interpretación de La Muerte en la ópera Santa Anna de Carlos Fuentes el año pasado, está por estrenar el 11 de septiembre Mexican Rainbow, espectáculo de cabaret que dirige junto a Circe Rangel.
cabaret
Justo lo que no se puede decir en casa de la tía Conchita o la tía Cuquita es lo que debe decirse en el cabaret: política, sexo, religión… pero si todo el peso se queda en la denuncia y la crítica, se pierde el balance. La música es la parte del espectáculo, y el cabaret mexicano le debe mucho al teatro de revista, además de sus raíces europeas en el periodo de entreguerras. Para mí, es la unión del canto y la actuación, pero en un género moderno y no anquilosado como la ópera… aunque la ópera me genera sentimientos encontrados: me gusta mucho Rossini por divertido, y Wagner por enorme, pero no soporto una Traviata más.
angustias
Si pudiera escoger mis angustias, pondría este orden: cantar, actuar, componer, y dirigir al final; porque puedo manejarme mejor en escena. También tengo temporadas: a veces hago mucha música, pero extraño el histrionismo, y luego me falta cantar… Pero hago de todo cuando se necesita.
Mexican Rainbow
Han sido cuatro meses de idas y venidas, pero ya estamos aterrizando. En este espectáculo queremos explorar el deseo de ser de los mexicanos, que queremos ser muchas cosas, menos mexicanos. Y eso es negar lo propio, negarnos. Durante la Colonia había una jerarquía de castas, y una de las mezclas se llamaba “No te entiendo”, en esa es en la que estamos todos ahora. Y Jalisco en específico, que es la tierra del mariachi y el tequila se enorgullece de tener una zona donde abundan los güeritos, aunque el mexicano promedio es moreno, por eso el subtítulo: “!Ay Jalisco, no te aprietes!”
Tijuana
Es un experimento brutal. Es una ciudad de gran violencia y belleza, cosmopolita, joven (tiene apenas 118 años) y que tiene un proceso cultural propio y esperanzador. El resto del país vive en la apatía y la depresión. Por eso me fui a vivir ahí, porque quería salirme del D.F. y es la única otra ciudad con cierta libertad.
.
.
.
Entrevista publicadada en
La Gaceta de la Universidad de Guadalajara
el 24 de agosto de 2009


